Resulta difícil
valorar de forma crítica a Aristóteles. Su ética es perfecta,
demasiado perfecta quizás. No deja lugar a los fallos y es capaz de
nombrar todos los procesos, actividades intelectivas o conductas que
tienen lugar en un ser humano. Sus conceptos encajan unos con otros
como si fuera un puzzle. Describe toda su filosofía con aplastante
lógica y apenas deja espacio para excepciones. Su método es casi
matemático. Busca la felicidad a través del desarrollo y la
práctica de la virtud en su justo término medio l, de forma que no
se convierta en vicio. Propone una filosofía viva. Aristóteles se
aleja de los demás eruditos precisamente por eso. El ha desarrollado
una teoría práctica y racional de la vida, para alcanzar, ni más
ni menos, que la felicidad. La filosofía de Aristóteles es la
filosofía de la razón, alzándose ésta como el timón que marca su
rumbo.
Es posible que lo
único que tenga que criticarle sea la excesiva estructuración de
sus ideas. Tantos conceptos y tantos requisitos quizá sean útiles
para conseguir vivir en equilibrio o para vivir de forma “perfecta”.
De algún modo se percibe la intención de no permitirse el más
mínimo fallo en su modo de vivir. Sin embargo, dudo que alguien
alcanzase la felicidad a través del ejercicio de su filosofía, por
más virtudes que se tengan. La felicidad en si me parece algo más
sencillo y simple que toda su jerga intelectual. Me refiero a la
felicidad del niño, a su naturalidad y su alegría constante.
Desde mi punto de
vista a Aristóteles le faltaba espontaneidad.
Es cierto que la
consecución de la felicidad va acompañada de la sabiduría. Pero
estoy convencido que hasta el más vicioso, el más alocado y el más
insensato de los hombres poseerá cierto grado de sabiduría (y, por
tanto, felicidad) al llegar a la vejez. Desde mi punto de vista es la
experiencia lo que otorga la sabiduría. De todas formas, no niego
que disciplinarse en el desarrollo de las virtudes proporciones
cierta sensación de paz, cordura , estabilidad y armonía.
Según Aristóteles,
a través del arte no se alcanza la sabiduría. En esto no estoy de
acuerdo. Desde mi punto de vista, Aristóteles es demasiado
introspectivo, demasiado reflexivo e intelectual. Dice que la
sabiduría no es demostrable y esto me deja con un gran vacío en
cuanto a al verdadero significado de este término. Ya he dicho que
la sabiduría es, para mí, fruto de la experiencia. Aristóteles
depende demasiado de sí mismo para alcanzar la sabiduría. Opino que
el fruto de la experiencia, o más bien, el propio proceso de desatar
nuestras capacidades creativas ( en el sentido artístico), nos
regala cierto nivel autoconomiento, lo cual no deja de ser sabiduría.
Me ha sorprendido
leer términos como “recta razón” o “ término medio” como
forma de no salirnos de lo virtuoso con el fin de alcanzar el bien
supremo. Digo que me ha sorprendido pues se asemeja mucho a términos
orientales utilizados por el budismo. Siendo el objetivo último de
éste llegar a la iluminación (¿bien supremo?). Me parece una
casualidad curiosa.
Cada vez más en
occidente está de moda la filosofía oriental. A la gente le llama
mucho la atención. Para mí su filosofía y Aristóteles se parecen
mucho. Por lo tanto, pienso que la filosofía aristotélica influirá
cada vez más en nuestra sociedad. Y creo que influirá mucho en la
filosofía y la conformación ética del futuro.
Por último, leer a
Aristóteles, o estudiarlo a través de las fuentes que he podido, ha
conseguido que reorganizara mi cabeza. Su capacidad para definir cada
aspecto del alma o mente humana con total sentido y coherencia, ha
conseguido que todo el caos de ideas que tenía en la cabeza, hayan
sido ordenadas, etiquetadas y clasificadas de una manera que se
agradece...la verdad.
“Como
la vida es al cuerpo, la razón es al espíritu”
Aristóteles

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